Los bebés saben reconocer cuando un adulto lo imita

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¿Te gustan los bebés? Apuesto a que entonces subes la entoción una escala cuando les dices ñoñerías, y a que sonríes de forma ridícula mientras imitas los gestos que realiza. A mí me ocurre, y sé que la imagen que doy debe de ser un poco lamentable (de hecho paso vergüenza cuando veo viejos vídeos familiares, de cuando mis hijos eran muy pequeños). ¿Pero sabéis qué? Yo en aquel tiempo estaba convencido de que a mis hijos les encantaba, y ahora una investigadora sueca de la Universidad Lund acaba de darme la razón.

Esta científica, a la que podríamos llamar “la mujer que imitaba a los bebés”, responde al nombre de Gabriela Alina Sauciuc y es una psicóloga conductual, especializada en cognición animal, que ha trabajado con chimpancés y orangutanes además de con humanos.

El último trabajo que Sauciuc y su equipo de colaboradores acaba de realizar (cuyos resultados podéis consultar en la revista PLOS One) ha llegado a conclusiones sorprendentes sobre las habilidades cognitivas de los bebés humanos de solo seis meses de edad. Y es que a esa tierna edad ya saben reconocer a los adultos cuando estos les imitan, y al parecer encuentran a los imitadores más amistorsos. De hecho, los bebés miran y sonríen más a los adultos que entablan con ellos juegos de imitación, incluso aunque estos sean unos completos desconocidos.

Tal y como podéis observar en el vídeo que ilustra este artículo, la investigadora se encontraba con los bebés en sus casas, y jugaba con ellos de cuatro formas diferentes: 1) Imitando todo lo que hacía el bebé como en un espejo, 2) haciendo lo mismo pero en forma de espejo invertido, 3) imitando todas las acciones corporales pero evitando la expresión facial y 4) respondiendo a las acciones del bebé con otra acción diferente. (Precisamente esta última acción es la que solemos realizar los padres normalmente. Se le llama “respuesta contingente”, puesto que reaccionamos consecuentemente en base a las necesidades o acciones de nuestros bebés.)

El experimento descubrió que los bebés no solo miraban y sonreían más a los investigadores que les imitaban, sino que intentaban aproximarse más a estos cuando realizaban las acciones especulares. Por ello, la investigadora principal cree que imitar a los bebés parece ser una forma efectiva de captar su interés y de establecer lazos con ellos. Curiosamente, algunas madres se quedaban realmente sorprendidas con las reacciones de sus bebés, que parecían disfrutar interactuando en juegos de imitación con una desconocida.

Durante la imitación, también hubo muchas pruebas de comportamiento. Por ejemplo, si el bebé golpeaba la mesa una vez y la investigadora repetía la acción, acto seguido el bebé golpearía la mesa varias veces mientras observaba cuidadosamente las respuestas de Sauciuc. Esto sucedía incluso en los juegos de tipo 3, cuando la imitación se realizaba sin que la psicóloga mostrar emoción facial alguna. Aún así, los bebés parecían reconocer que estaba siendo imitados, y respondían a las pruebas conductuales.

Sabiendo esto yo me pregunto ¿quién estaba poniendo a prueba a quién?

Sea como sea, parece que las pruebas muestran claramente que los bebés son conscientes de que están siendo imitados, es decir saben que existe una correspondencia entre su comportamiento y la reacción del otro. Durante mucho tiempo los psicólogos conductuales han especulado con que el aprendizaje de las normas culturales y de las rutinas de interacción en los bebés, se adquiere mediante la exposición frecuente a ser imitado. Y es que las acciones compartidas así, entre adulto y bebé, vienen acompañadas de sentimientos e intenciones.

Sin embargo la teoría carece aún de respaldo empírico, aunque este trabajo parece ir bien encaminado a llenar ese vacío. Parece evidente que la imitación tiene un efecto positivo en la interacción, aunque aún tenemos que averiguar cuando comienza a surtir efecto, y qué papel juega realmente ese primer reconocimiento por parte de los bebés, de que están siendo imitados.

Mientras los psicólogos lo averiguan, no pierdas la oportunidad de jugar con tu bebé a repetir todo lo que haga. Crecen muy deprisa y ya ves que no les viene nada mal.

Me enteré leyendo Medical Xpress.

(Tomado de Yahoo)

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